miércoles, 3 de octubre de 2012


 Crónica: Un pequeño martirio





  El cuerpo humano es sin duda alguna la mejor muestra de la perfección de  la naturaleza. Cada órgano, célula, y partícula de nuestro cuerpo tiene una función determinada que trabaja como un engranaje, a la perfección. Sin embargo, cuando alguna parte de nuestro organismo, por pequeña que sea, no funciona bien todo el cuerpo se desencaja y se manifiesta con malestar y dolor. Un ejemplo de esto son las uñas  encarnadas. Si bien es cierto que los pies son la parte del cuerpo que menos cuidamos, son ellos los que además de darnos equilibrio  soportan nuestro peso todo el día y una uña encarnada hace imposible que cumplan su función.
  Con base en lo anterior trato de entender la llamada desesperada de mi hermana Diana para que hoy, en domingo, interrumpa mi descanso y  me pida que le arregle las uñas.
  “Hola Xiomy, ¿está ocupada? Necesito que por favor me ayude  porque tengo una  uña encarnada ¡ya no me aguanto más!, ¿todavía tiene los implementos de pedicura? Preguntó”.  Mientras escuchaba la súplica de mi hermana mi mente divagaba rastreando el último lugar en donde había visto los implementos de trabajo, pues antes de iniciar mis estudios universitarios hice un curso de belleza y aún guardaba algunas cosas. Después de unos segundos recordé en donde los había guardado…el gabinete del baño.
  En aras de aliviar el dolor de mi hermana le dije que la esperaba en media hora para tratar de arreglarle la uña. Tiempo necesario para preparar los implementos; forrar con una bolsa plástica el recipiente para meter los pies, preparar las toallas, calentar el agua, esterilizar  el cortaúñas, corta cutícula. etc.
  Cuando todo estaba listo ella llegó. Caminaba cojeando porque el dolor era insoportable, se quitó el zapato y me mostró el dedo. Estaba rojo, inflamado y con materia alrededor, a simple vista se podía imaginar el dolor que  estaba sintiendo. De inmediato le pedí que metiera  el pie en el agua tibia para remojarlo, pues  así es más fácil remover la cutícula. Quince minutos después traté de empezar a trabajar pero fue imposible, Diana tenía tan inflamado el dedo que no permitía que lo tocara pero tampoco era capaz de quedarse con la uña así. Entones metió el pie en agua quince minutos más.
  La cara de desespero de mi hermana me conmovía. Había que sacarle esa uña encarnada  como diera lugar. Para empezar  le aplique un aceite con vitamina E que permite ablandar la piel que rodea la uña; luego retiré  la cutícula suavemente.  Hasta el momento, nada de esto era  doloroso. Pero después vino Lo peor, empecé a sacarle con una palita metálica  la materia que tenía acumulada debajo de la uña. Tarea sumamente difícil pues  tan pronto le tocaba el dedo   ella lo retiraba como si lo estuviera puyando con una aguja.
  Después de intentar unos minutos más ella se dio por vencida, el dolor la doblegó y en medio de un repentino optimismo  ilusorio me dijo: “No Xiomy, ya no me aguanto más, mejor me voy para la casa y me pongo un poquito de sábila caliente en la uña, yo he escuchado que eso ayuda”.  Al igual que muchos Diana pensaba que con remedios caseros se podía solucionar el  problema.
  Sin embargo, horas después volvió a mi casa. Esta vez  el dolor era más evidente, fruncía la frente, se mordía los labios y  sus ojos estaban aguados, un minuto más  y sus lágrimas caerían… Entonces debí explicarle que  lo más importante para arreglar su uña era cortarla recta y sacar el fragmento que estaba causando el malestar. Era  necesario hacerle entender que aunque le doliera si quería  mejorarse debía soportar el dolor. 


  Después de intentarlo en varias ocasiones y en medio de los quejidos logré sacar la fracción de uña. Era una extraña sensación porque aunque sabía que a ella le estaba doliendo yo no sentía compasión y solo quería continuar, claro está, con la intención de aliviar su dolor.   Sin embargo, después de  toda tormenta  viene la clama y tan pronto logré cortar la uña fue evidente el descanso,  su cuerpo se relajó y en su rostro se reflejó la  sensación de mejoría que estaba sintiendo.

Por más terrible que una persona tenga  los pies: lastimados, mal cuidados, en ocasiones desaseados, de eso depende el trabajo estético de los pericuristas, lograr limpiar y acicalar  los pies es en cierta medida su retribución,  sobra decir que no hay mejor pago que la satisfacción de haber ayudado a quien lo necesitaba. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica sobre un estudiante que trabaja.


García Márquez  Vrs  Silvestre Dangón


Los viernes, en la universidad se respira un  ambiente diferente. En los pasillos no se escucha el bullicio usual del cambio de clases, tal vez porque muchos  salen temprano o simplemente deciden  faltar a clase, de por sí la magia del viernes es que la mente se libera y todo inexplicablemente se hace más fácil. Los pensamientos divagan y surgen mil opciones sobre qué hacer es fin de semana.
Sin embargo, no para todos es igual. Hay personas para quienes las obligaciones no son tan condescendientes y el viernes no es señal de que una  semana de  estudio ha terminado; al contrario, cesa el estudio y empieza el trabajo.
Este es  el caso de una estudiante de licenciatura de español y literatura de la UIS. Cursa séptimo semestre y para sustentar sus gastos optó por buscar trabajo; aunque tocó muchas puertas  ninguna se abría, pues ser estudiante de la UIS tiene muchas ventajas, pero cuando de trabajar se trata los horarios son la principal dificultad.  No obstante, ella no se dio por vencida. Cuando su paciencia parecía llegar al límite encontró un trabajo para los fines de semana como mesera. El  horario inicia a las 4:00 de la tarde y termina tipo 3: 00 de la mañana.
El viernes, mientras sus  compañeros se preparaban  para disfrutar del fin de semana, ella iniciaba su horario laborar. Llega a la discoteca, conversa un rato con sus compañeros de trabajo, al igual que ella  estudiantes de la UIS, de otras carreras, y  cuando ingresan los  primeros  clientes  inicia formalmente la noche.
Cuando  hablé con ella sobre su trabajo note que  lo describía  con tal facilidad que deduzco que ya es de su dominio y agrado.
 “Al principio fue duro. Acostumbrarme a trasnochar y trasportarme a esa hora sola fue lo más difícil” dijo.
- “Empecé para probar, pero cuando vi que me quedaba platica empecé a cogerle el gusto .No es nada del otro mundo; atender las mesas, llevar las bebidas y estar pendiente de que los clientes no se vayan si pagar.
-Es cómico ver que durante toda la semana estoy inmersa en un ambiente donde los versos que se escuchan son los de Rubén Darío, Julio Herrera Reassing, William Ospina; los  cuentos de Quiroga, Allan Poe, y Gracia Márquez.  etc.  Y  Los fines de semana esto da un giro exorbitante, de versos de poesía paso al repetitivo vallenato de Silvestre Dangón  y de escuchar  cuento literario   a escuchar los “cuentos” rebuscados que los caballeros   dicen a las acicaladas damas para conquistarlas  en medio de los efervescentes tragos.
Con pocas palabras esta joven hizo una síntesis interesante del ambiente de una discoteca y cerró diciendo que al pasar de las horas los calificativos damas y caballeros no aplica para la ocasión.
Pasan las horas volando, en una mesa piden ron en otra aguardiente, en la barra cerveza. El cansancio ya se empieza  a sentir pues está despierta desde las 6:00 de la mañana  y ya es la 1:00 am y todavía en movimiento.
“La policía llega como de costumbre para hacer una requisa  y anunciar que ya es la hora reglamentaria  para  cerrar, ¡que alivio!  Tan pronto cerramos lo primero que hicimos fue  cuadrar cuentas, pues el pago es diario, pedimos algo de comida  un taxi y cada uno para su casita. En la noche me cuadro con propinas y todo más menos  60.000 mil pesos y el sábado es mejor, con eso paso toda la semana”. Me comentaba.
Veo que este trabajo cubre sus necesidades, ¿le agrada trabajar como mesera? Le pregunté.
-“No es que me guste, lo que pasa es que es difícil encontrar un trabajo donde uno tenga tiempo para estudiar y gane lo suficiente para los buses y las fotocopias, que en esta carrera piden bastantes, sin embrago, ya estoy acostumbrada. Además como es en la noche, me queda libre la mitad del día para adelantar trabajos del universidad que tenga pendientes  o simplemente estudiar”
Dependiendo de qué tantos gastos tenga para la semana esta comprometida estudiante hace los turnos del domingo; de no ser así toma  ese día para descansar, apenas justo para una semana de estudio y un fin de semana de trabajo. La vida cotidiana de esta joven tiene una  agenda tan  apretada que no queda espacio para el esparcimiento. Cuando no es estudio es trabajo. No obstante, esto no es impedimento para ella, cualquier otra persona viviría quejándose, justificándose porque no tiene tiempo, pero ella no. Ella se esmera por ser siempre la mejor. La presión, el estrés, el cansancio no son obstáculos, son un motor que la empuja a ser cada día mejor y lograr que las puertas a un mejor futuro se abran gracias a su preparación y estudio.

sábado, 7 de julio de 2012


Raspaos, raspaos….

Como todos los días, en la tarde me dispongo para recoger a mis hijos en el  colegio. Esta ves con un tarea en  mi mente, observar el trabajo de todos los   vendedores que se agolpan a la salida de la institución  donde siempre encentraran clientes para cuanta chuchería  quieran vender.      Hoy Llegué más temprano de lo usual con el ánimo de observar qué hacen estos comerciantes a la espera de sus compradores fieles.
Obleas, dulces, en su tradicional chaza,  manzanas y fresas acarameladas, juguetes, rosquillas agridulces, empanadas, bon ice, mangos y crispeta de colores, son algunos de los productos que  esperan a que suene el estridente timbre del colegio, señal irrefutable de que una jornada escolar ha concluido.
Sin embrago, un hombre  con su enérgica voz llamó mi atención, Raspao, raspao,  “con limón y lechera o como lo quiera” vociferaba. Algunos vendedores estaban conversando con sus compañeros, otros barriendo su pequeño espacio; el de las manzanas acarameladas espantando las moscas; el de las crispetas empacándolas en bolsitas, pero el de los raspaos con toda la actitud del buen vendedor  ya estaba listo ofreciendo su producto para que cualquier transeúnte que pasara por el lugar se antojara. As{i es que decidí hacerle unas preguntas y conocer un poco más de su trabajo.
Eusebio Martínez es su nombre, hace cinco años, después de buscar trabajo  infructuosamente decidió rebuscarse  la vida. Compró  un carrito de raspaos, en ese entonces le costó dos millones de pesos, y con un plante de doscientos mil pesos para la materia prima inició su negocio.
Cada noche  Eusebio abastece el congelador de su nevera con recipientes llenos de agua.  Al día siguiente ya está listo el principal insumo de su producto, el hielo. A eso de las 11:00 de la mañana carga la cava de su carrito de raspados con abundante hielo, prepara   las esencias, palitos, miel etc. Y parte hacia el colegio para vender en la jornada de la mañana. Sin embargo, no es tan buena como la jornada de la tarde en la que estudian los niños más pequeños y por ende clientes potenciales.
A la 1:30 está de nuevo en casa. Luego de un descanso se prepara nuevamente para salir. Provee la cava y demás insumos. Sale a las 4:00 de la tarde rumbo a su habitual lugar de trabajo.
Estando allí, a la espera de sus clientes, conversa un poco con sus compañeros de trabajo, pues aunque no es  una oficina o recinto, lugares a los que acostumbrados ligar la palabra “compañeros de trabajo”, ellos han logrado a través de la cotidianidad crear  vínculos de amistad.
Chistes, risas, comentarios sobre la noticia del Q´hubo, chismes de la vecina, piropos para las mujeres que transitan el lugar, hacen parte de los temas de  conversación que amenizan la espera.
Eusebio mira su reloj. Fiel a su experiencia en las afueras del colegio mide con exactitud el tiempo y  coincide con el timbre  retumbante que deja libre a los estudiantes, o al menos libres hasta la siguiente jornada.
La reja se abre. Es entonces cuando  la bandada de muchachitos sale, algunos descamisados, sucios, unos contentos otros paliando, pero todos llenos de energía como si no hubiese trascurrido toda una tarde. Sin embargo, la mayoría de los padres apaciguan ese torbellino accediendo a sus peticiones. Es ahí en donde la venta se pone buena. Raspaos raspaos   “con limón y lechera o como lo quiera” a  600- 800 y 1.000 ofrece Eusebio. Las aspas de su máquina trabajan a toda marcha pues el tiempo de buena venta es corto, en 30 o  40 minutos ya estará desocupada la salida del colegio y cesará la venta.
Uno tras otro extiende los vasos y los llena de hielo raspado con mucha  agilidad, agrega esencias de limón, mora, cola, chicle; introduce un palito de madera  y como toque final complementa con un poco de miel y mucha lechera, a petición de sus pequeños clientes. Una ronda tras otra, y poco a poco van disminuyendo. Una hora después  ya se han marchado casi todos. Un buen día para Eusebio, en total vendió 58  raspados.
Ya es hora de regresar a casa, eso sí con la convicción de que mañana  sus pequeños clientes volverán a probar los deliciosos raspados de Eusebio.

domingo, 27 de mayo de 2012


Crónica
Fin de semana   

Escuchar los graznidos de un pato vecino y  ver los rayos de luz que se filtran por la ventana son las señales de que ha iniciado un nuevo día. Sin embargo, el sábado parece tener algo especial, el cuerpo no quiere dejar la cama tan temprano y como por arte de magia ese día no escucho el molesto parpar del pato, así es que solo me volteo para esquivar el rayo de luz en mi rostro y listo ” la noche continúa”.
A eso de las siete de la mañana, cuando ya he pereceado,  decido levantarme, doy gracias a Dios por el día que inicia y  preparo el desayuno.
Por lo general el sábado no molesto a mis hijos para que se levanten temprano y  permito  que aprovechen ese sueño tan profundo característico de la niñez.
A eso de las nueve de la mañana desayunamos. Este día es especial porque estamos todos en la mesa. Debido a horarios de trabajo en la semana no desayunamos juntos, así que  aprovechamos ese espacio  para hablar en la mesa con los niños y mirar qué tenemos pensado hacer ese fin de semana.

El trascurso de la mañana es tranquilo, nos  dedicamos a revisar las tareas de mis hijos y si es necesario hacer las labores de la casa. En lo posible procuro no adelantar trabajos de la universidad los fines de semana pues creo que ese tiempo es solo  para mi familia.
Después del almuerzo no puede faltar la siesta. A  eso de las cuatro de la tarde, cuando ha bajado el sol, salimos a visitar a mi mamá o a mi suegra y llegada la noche buscamos algo para comer. Es sábado en la noche y lo mínimo que espero son unas ricas hamburguesas.
La noche termina sin el trajín característico  de toda la semana y luego de jugar a deletrear palabras con mis hijos, su juego preferido, nos  disponemos a descansar.

Aunque el domingo  no hay que madrugar para trabajar o estudiar sí tenemos por costumbre asistir con los niños a la  escuela dominical  de nueve a doce del medio día, salir a almorzar y dar un paseo, bien sea en el parque, el centro comercial o simplemente salir a comer helados. Cabe aclarar que el domingo no es completo para mis hijos si no juegan futbol con el papá o con sus amigos.
Al finalizar el día  procuramos estar temprano en casa. Falta  arreglar uniformes, loncheras, horarios y es bueno  terminar  el fin de semana con la calma necesaria para recargar baterías  y empezar una nueva semana llenos de energía.

Cada fin de semana que comparto   con mi familia confirma lo  afortunada que soy.



 Xiomara Uribe Ruiz


sábado, 14 de abril de 2012

El avión de la bella durmiente


(Fragmento) La bella durmiente del avión
“Despertó sin ayuda en el instante en que se encendieron los anuncios del aterrizaje, y estaba tan bella y lozana como si hubiera dormido en un rosal. Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar. Tampoco ella. Se quitó el antifaz, abrió los ojos radiantes, enderezó la poltrona, tiró a un lado la manta, se sacudió las crines que se peinaban solas con su propio peso, volvió a ponerse el cofre en las rodillas, y se hizo un maquillaje rápido y superfluo, que le alcanzó justo para no mirarme hasta que la puerta se abrió. Entonces se puso la chaqueta de lince, pasó casi por encima de mí con una disculpa convencional en castellano puro de las Américas, y se fue sin despedirse siquiera, sin agradecerme al menos lo mucho que hice por nuestra noche feliz, y desapareció hasta el sol de hoy en la amazonia de Nueva York”

Niños del cielo


Nobleza, es la palabra que llega a mi mente al recordar los hermosos ojos negros  de Alí, una mirada profunda que reflejó su alma dócil ingenua y dadivosa Zahara es un acto de hermandad y así mismo de complicidad, opta por callar y perdonar el olvido que ha tenido su hermano.
en medio de una realidad tan apartada de lo que debe ser la infancia la nobleza de estos niños se evidencia en que no guardan resentimientos por esa realidad que les tocó vivir.
En la actualidad se dice que los hermanos de distinto género más que amigos son rivales. pero esta película nos muestra otra visión. Cuantos hogares no se convierten en campos de batalla debido a las peleas entre hermanos o simplemente cuantos pasamos días sin preguntarle a los nuestros ¿cómo estuvo su día?
Alí y Zahara, unidos por un hogar con tantas carencias ejemplifican la unión, la complicidad, el perdón, la compasión, el amor y ante todo la nobleza que debe estar presente en todo corazón.

lunes, 26 de marzo de 2012

LA EXPERIENCIA DEL JUEGO

Para empezar a contarles mi experiencia como diseñadora de juguetes es necesario que sepan de dónde vino la idea. Pues  el profesor Wilson Gómez es el artífice de dicha actividad y  quien dicta la materia Didáctica de la lengua materna I, espacio  donde en  cada clase el profesor se propone la valiosa tarea de  enfrentarnos  a  nuevos retos utilizando todas las herramientas posibles y en aras de  beneficiar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero bueno, sin cepillar más, entraré en materia.
La última clase fue un reflejo de la dinámica que identifica al profe, pues  decidió ponernos  hacer un TREN, sí un TREN, como lo oyen. Debía tener 30 cms de largo y teníamos total libertad para su elaboración. La cuestión dependía de qué tanta creatividad tuviera cada uno para hacerlo o con cuantos, amigos, novios, papás, esposos, hijos, etc. contara,  pues para nadie es un secreto que  siempre terminamos pidiendo ayuda, así sea en los detalles  más mínimos.
Fueron muchas las reacciones que se sintieron en el salón, es como algo que se puede respirar en el aire, sentir en el ambiente y creo que la mayoría no eran  positivas, sin embargo, a mí no me desagradó la actividad, de hecho pensé, respecto a las actitudes negativas, que a estas personas se les está  acabando la juventud
 prematuramente… Una opinión muy personal.

Pero volviendo a lo importante  y mientras  mí rostro destelló una sonrisa involuntaria que reflejaba mi agrado, en mi mente, como fiel retrato de una caricatura, apareció un interrogante inmenso. ¿Qué material usar, qué modelo, con cuántos vagones, cómo lograr que se mueva? en fin... fueron muchas las preguntas que llegaron a mi mente.

Por lo general utilizo el tiempo del recorrido del bus de la universidad a mi casa leyendo algo de lo que esté pendiente, sin embargo, ese día no fui capaz de hacerlo. Mi mente ya estaba ocupada. Con decirles que me imaginé hasta una locomotora hechando humo, y pensé: "puedo poner en el tren  un pedacito de hielo químico y como eso bota humo pues crea  la ilusión de que es el humo del tren,  o también puedo prender  un barita  de incienso dentro del primer vagón y parecería que el humo sale del tren" Claro, como solo era en la mente y la imaginación todo pintaba bien...
Cuando ya me encontraba en mi casa dispuesta a iniciar mi tarea, se presentó mi mayor problema, aunque suene cruel decirlo, mis hijos se adueñaron de la construcción del tren. Estaban encantados, uno decía una cosa, el  otro cortaba un papel, hacía un modelo, en fin, un derroche de entusiasmo. Como conclusión, terminamos haciendo un tren para cada uno. Santi con un  tren de papel decorado con Ben 10 y Pipe con uno en cartón paja, (los insumos para el mío) decorado con marcadores y matachos con espadas.

Aunque fue muy agradable el momento, decidí sacar un tiempo en el que estuviera sola para poder hacer el tren  a mi gusto.

Lo primero que hice fue consultar en internet muchas imágenes, porque aunque tenía muchas ideas no me había decidido por una en particular. Al ver los distintos trenes siempre me inclinaba por las antiguos, no sé por qué pero los modernos, etilo metro,  me parecen bonitos pero no me atraen tanto como lo de locomotora que trae implícito romanticismo, entonces ese fue el primer criterio de selección, ya sabía que estilo del tren. 

El material lo elegí porque es fácil de manipular, se puede pintar, es liviano, y lo  más importante: "YA TENÍA CARTÓN PAJA EN LA CASA".
Cuando vi el tren de circo me encantó. Los colores llamativos, el estilo y  los animales eran ese toque diferente que estaba buscando. Sólo con mirarlo inspiraba alegría, fiesta, diversión. Todo lo que me gusta por eso me  sentí  identificada con ese hermoso tren.
Para poner en práctica lo visto en clase puse música clásica que el profe nos había sugerido, déjeme contarles lo rico que la pasé. Con decirles, que aunque tenía muchas cosas en la cabeza, esto fue toda una terapia de relajación.
Cundo ya estuvo terminado toda la parte exterior, tuve que recurrir a mi esposito lindo  para que me ayudara con la parte eléctrica. En ese momento todo salió bien y el tren pudo andar con un  motor de cinco voltios que le instalamos y una adaptación con un cargador de celular. Al vagón delantero le adaptamos con palitos de bonbonbun y una liga que arrastrará las ruedas, que a propósito eran de un carrito de mis hijos que desbalijé.


Sin embargo, cuando ya montamos los vagones no se movió. Tal vez era  mucho el peso para el motor y solo tenía capacidad para mover las ruedas.



Concluyo diciendo que esta experiencia me remontó a la época del colegio cuando tenía que hacer trabajos de manualidades y todo ese cuento y por eso fue muy agradable. definitivamente lo volvería hacer.




martes, 20 de marzo de 2012

SINTAXIS DE LA IMAGEN

Reticencia-Exageración
Transparencia- Opacidad


Economía-profusión
               Unidad-fragmentación


Complejidad-Simplicidad
Regularidad e irregularidad

Asimetría
Inestabilidad
Colores fríos
Colores cálidos


Contrastes de colores simultáneos  y cálido - frío


CONTORNO REGULAR / IRREGULAR 
 
ARMONÍA

NIVELACIÓN
EQUILIBRIO AXIAL
CONTRASTEAGUZAMIENTO






TAMBIÉN LA LLUVIA (CRÍTICA)


 También la lluvia,  una película de la directora Icíar Bollaín, con sabor a crítica social. Este film narra el conflicto de Bolivia respecto a la privatización del agua. En primera instancia el rodaje gira en torno a un film que se lleva a cabo sobre la colonización de América, sin embargo, la cruda realidad actual por la que atraviesa Bolivia supera  el sueño de Sebastián, el joven realizador y del director Costa por filmar la colonización, y se convierte en una film que  muestra la colonización que se sigue viviendo en muchos pueblos de Latinoamérica.
La película muestra además de hermosos paisajes, actores naturales representando la identidad indígena de su país, indígenas  que logran entablar lazos de amistad y fraternidad con aquellos que en un principio se muestran indiferentes a su causa, defender el agua.
Son estremecedoras las escenas que muestran los atropellos por parte de aquellos que tienen  el poder, pero aún más sorprende es ver que a pesar del tiempo que ha pasado desde que fuimos colonizados lo único que ha cambiado constantemente son los autores de los abusos.

CINEMA PARADISO







viernes, 10 de febrero de 2012

micmacs

MiCmAcS

Preguntas de orden literales

1- ¿Qué le ocurrió a la madre de Bazil?

2-¿Qué encontró Bazil en el baúl que le enviaron a su madre?

3-¿Por qué Bazil fue enviado a un internado y qué ocurrió allí?

4-¿Qué ocurrió con las hijas de mamá guisa?

5-¿ Cuál fue el récord que batió fracaso?

6-¿A que negocios se dedicaba el señor Marconi?

7-¿De quién era la muela que guardaba el señor Efenuyé?

Preguntas de orden Inferencial


1-¿Cómo era la relación del señor Marconi con su hijo?


2-¿En qué acciones puntuales de los `personajes Efenuyé y Marconi  se evidencia el apego por lo material?


3-¿Cuál era el estilo de vida que llevaba Bazil antes del accidente?


4-¿Qué unía a los amigos de Bazil?


5-¿Cuál es el argumento de la película?


6-¿Cómo percibe la vida personal del personaje de Efenuyé?


7-¿Cuál es el sentimiento que mueve al protagonista de la película?




Preguntas de orden Crítico Intertextual

1- ¿Cuál fue la lección que le dejó Bazil a Defenuyé y a Marconi?

2-¿Cómo está representada la ambición en esta película?

3-¿Por qué si este film aborda  un tema tan asiduo como el trafico de armas, lo

 hace desde una perspectiva cómica?

4-¿Qué valores representan cada uno de los amigos de Bazil?

5-¿Qué flagelos de la sociedad se ven representados en este film?

6-¿Cuál cree que fue el principal acontecimiento que cambió la vida de Bazil?

7-¿Tiene esta película algún  propósito, cuál?





  














 
CON ESTE DIBUJO REPRESENTO EL MUNDO DIVIDIDO POR LAS GRANDES PERCEPCIONES

 EN CUANTO A LA EDUCACIÓN, ESTÁN PRESENTES LOS PRINCIPALES AFECTADOS 

(LOS NIÑOS) Y TEXTUALMENTE PLASMO LO QUÉ DEBE SER LA EDUCACIÓN Y POR EL

 OTRO, LOS FACTORES QUE LA LIMITAN.

miércoles, 25 de enero de 2012

Aprendiendo con el cine



Nobleza, es la palabra que llega a mi mente al recordar los hermosos ojos de allí. una mirada profunda y  conmovedora que refleja el alma ingenua y dadivosa de un niño que sin pedirlo pertenece a un hogar con muchas carencias económicas, sin embargo, esto no lo es todo y este niño acepta su realidad y no guardad en su corazón sentimientos que dañan el alma . 
Este film me hace reflexionar y pensar en que no fui tan desafortunada como lo pensaba y que la cuestión no está en la realidad que nos toque vivir sino en la actitud con que la  enfrentemos.







MEMORIAS DE ANTONIA

La película "Memorias de Antonia", nos muestra sutilmente la realidad, una realidad que vivimos a diario en medio de la  cotidianidad pero que tapamos con un  velo llamado  doble moral.
En este film se aprecia el recorrido por cuatro generaciones en las que a través de diferentes circunstancias lo que se busca en el fondo es alcanzar la felicidad. 

Me estremeció el abuso sexual al que es sometida la chica en condición de discapacidad y la hija de Danielle y la capacidad que tuvieron estás dos mujeres para sobreponerse y seguir su camino.

Aunque no conozco  de fotografía no es necesario ser experto para apreciar los hermosos paisajes que, además de  inspirar la tranquilidad, son el escenario perfecto para revelar el cúmulo de pasiones a las que se enfrenta el ser humano