sábado, 14 de abril de 2012

El avión de la bella durmiente


(Fragmento) La bella durmiente del avión
“Despertó sin ayuda en el instante en que se encendieron los anuncios del aterrizaje, y estaba tan bella y lozana como si hubiera dormido en un rosal. Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar. Tampoco ella. Se quitó el antifaz, abrió los ojos radiantes, enderezó la poltrona, tiró a un lado la manta, se sacudió las crines que se peinaban solas con su propio peso, volvió a ponerse el cofre en las rodillas, y se hizo un maquillaje rápido y superfluo, que le alcanzó justo para no mirarme hasta que la puerta se abrió. Entonces se puso la chaqueta de lince, pasó casi por encima de mí con una disculpa convencional en castellano puro de las Américas, y se fue sin despedirse siquiera, sin agradecerme al menos lo mucho que hice por nuestra noche feliz, y desapareció hasta el sol de hoy en la amazonia de Nueva York”

Niños del cielo


Nobleza, es la palabra que llega a mi mente al recordar los hermosos ojos negros  de Alí, una mirada profunda que reflejó su alma dócil ingenua y dadivosa Zahara es un acto de hermandad y así mismo de complicidad, opta por callar y perdonar el olvido que ha tenido su hermano.
en medio de una realidad tan apartada de lo que debe ser la infancia la nobleza de estos niños se evidencia en que no guardan resentimientos por esa realidad que les tocó vivir.
En la actualidad se dice que los hermanos de distinto género más que amigos son rivales. pero esta película nos muestra otra visión. Cuantos hogares no se convierten en campos de batalla debido a las peleas entre hermanos o simplemente cuantos pasamos días sin preguntarle a los nuestros ¿cómo estuvo su día?
Alí y Zahara, unidos por un hogar con tantas carencias ejemplifican la unión, la complicidad, el perdón, la compasión, el amor y ante todo la nobleza que debe estar presente en todo corazón.