lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica sobre un estudiante que trabaja.


García Márquez  Vrs  Silvestre Dangón


Los viernes, en la universidad se respira un  ambiente diferente. En los pasillos no se escucha el bullicio usual del cambio de clases, tal vez porque muchos  salen temprano o simplemente deciden  faltar a clase, de por sí la magia del viernes es que la mente se libera y todo inexplicablemente se hace más fácil. Los pensamientos divagan y surgen mil opciones sobre qué hacer es fin de semana.
Sin embargo, no para todos es igual. Hay personas para quienes las obligaciones no son tan condescendientes y el viernes no es señal de que una  semana de  estudio ha terminado; al contrario, cesa el estudio y empieza el trabajo.
Este es  el caso de una estudiante de licenciatura de español y literatura de la UIS. Cursa séptimo semestre y para sustentar sus gastos optó por buscar trabajo; aunque tocó muchas puertas  ninguna se abría, pues ser estudiante de la UIS tiene muchas ventajas, pero cuando de trabajar se trata los horarios son la principal dificultad.  No obstante, ella no se dio por vencida. Cuando su paciencia parecía llegar al límite encontró un trabajo para los fines de semana como mesera. El  horario inicia a las 4:00 de la tarde y termina tipo 3: 00 de la mañana.
El viernes, mientras sus  compañeros se preparaban  para disfrutar del fin de semana, ella iniciaba su horario laborar. Llega a la discoteca, conversa un rato con sus compañeros de trabajo, al igual que ella  estudiantes de la UIS, de otras carreras, y  cuando ingresan los  primeros  clientes  inicia formalmente la noche.
Cuando  hablé con ella sobre su trabajo note que  lo describía  con tal facilidad que deduzco que ya es de su dominio y agrado.
 “Al principio fue duro. Acostumbrarme a trasnochar y trasportarme a esa hora sola fue lo más difícil” dijo.
- “Empecé para probar, pero cuando vi que me quedaba platica empecé a cogerle el gusto .No es nada del otro mundo; atender las mesas, llevar las bebidas y estar pendiente de que los clientes no se vayan si pagar.
-Es cómico ver que durante toda la semana estoy inmersa en un ambiente donde los versos que se escuchan son los de Rubén Darío, Julio Herrera Reassing, William Ospina; los  cuentos de Quiroga, Allan Poe, y Gracia Márquez.  etc.  Y  Los fines de semana esto da un giro exorbitante, de versos de poesía paso al repetitivo vallenato de Silvestre Dangón  y de escuchar  cuento literario   a escuchar los “cuentos” rebuscados que los caballeros   dicen a las acicaladas damas para conquistarlas  en medio de los efervescentes tragos.
Con pocas palabras esta joven hizo una síntesis interesante del ambiente de una discoteca y cerró diciendo que al pasar de las horas los calificativos damas y caballeros no aplica para la ocasión.
Pasan las horas volando, en una mesa piden ron en otra aguardiente, en la barra cerveza. El cansancio ya se empieza  a sentir pues está despierta desde las 6:00 de la mañana  y ya es la 1:00 am y todavía en movimiento.
“La policía llega como de costumbre para hacer una requisa  y anunciar que ya es la hora reglamentaria  para  cerrar, ¡que alivio!  Tan pronto cerramos lo primero que hicimos fue  cuadrar cuentas, pues el pago es diario, pedimos algo de comida  un taxi y cada uno para su casita. En la noche me cuadro con propinas y todo más menos  60.000 mil pesos y el sábado es mejor, con eso paso toda la semana”. Me comentaba.
Veo que este trabajo cubre sus necesidades, ¿le agrada trabajar como mesera? Le pregunté.
-“No es que me guste, lo que pasa es que es difícil encontrar un trabajo donde uno tenga tiempo para estudiar y gane lo suficiente para los buses y las fotocopias, que en esta carrera piden bastantes, sin embrago, ya estoy acostumbrada. Además como es en la noche, me queda libre la mitad del día para adelantar trabajos del universidad que tenga pendientes  o simplemente estudiar”
Dependiendo de qué tantos gastos tenga para la semana esta comprometida estudiante hace los turnos del domingo; de no ser así toma  ese día para descansar, apenas justo para una semana de estudio y un fin de semana de trabajo. La vida cotidiana de esta joven tiene una  agenda tan  apretada que no queda espacio para el esparcimiento. Cuando no es estudio es trabajo. No obstante, esto no es impedimento para ella, cualquier otra persona viviría quejándose, justificándose porque no tiene tiempo, pero ella no. Ella se esmera por ser siempre la mejor. La presión, el estrés, el cansancio no son obstáculos, son un motor que la empuja a ser cada día mejor y lograr que las puertas a un mejor futuro se abran gracias a su preparación y estudio.

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