García Márquez Vrs
Silvestre Dangón
Los
viernes, en la universidad se respira un
ambiente diferente. En los pasillos no se escucha el bullicio usual del
cambio de clases, tal vez porque muchos
salen temprano o simplemente deciden faltar a clase, de por sí la magia del viernes
es que la mente se libera y todo inexplicablemente se hace más fácil. Los
pensamientos divagan y surgen mil opciones sobre qué hacer es fin de semana.
Sin
embargo, no para todos es igual. Hay personas para quienes las obligaciones no
son tan condescendientes y el viernes no es señal de que una semana de estudio ha terminado; al contrario, cesa el
estudio y empieza el trabajo.
Este
es el caso de una estudiante de
licenciatura de español y literatura de la UIS. Cursa séptimo semestre y para
sustentar sus gastos optó por buscar trabajo; aunque tocó muchas puertas ninguna se abría, pues ser estudiante de la
UIS tiene muchas ventajas, pero cuando de trabajar se trata los horarios son la
principal dificultad. No obstante, ella no
se dio por vencida. Cuando su paciencia parecía llegar al límite encontró un
trabajo para los fines de semana como mesera. El horario inicia a las 4:00 de la tarde y
termina tipo 3: 00 de la mañana.
El
viernes, mientras sus compañeros se
preparaban para disfrutar del fin de
semana, ella iniciaba su horario laborar. Llega a la discoteca, conversa un
rato con sus compañeros de trabajo, al igual que ella estudiantes de la UIS, de otras carreras,
y cuando ingresan los primeros clientes inicia formalmente la noche.
Cuando hablé con ella sobre su trabajo note que lo describía
con tal facilidad que deduzco que ya es de su dominio y agrado.
“Al principio fue duro. Acostumbrarme a
trasnochar y trasportarme a esa hora sola fue lo más difícil” dijo.
- “Empecé
para probar, pero cuando vi que me quedaba platica empecé a cogerle el gusto
.No es nada del otro mundo; atender las mesas, llevar las bebidas y estar
pendiente de que los clientes no se vayan si pagar.
-Es
cómico ver que durante toda la semana estoy inmersa en un ambiente donde los
versos que se escuchan son los de Rubén Darío, Julio Herrera Reassing, William
Ospina; los cuentos de Quiroga, Allan
Poe, y Gracia Márquez. etc. Y Los
fines de semana esto da un giro exorbitante, de versos de poesía paso al
repetitivo vallenato de Silvestre Dangón
y de escuchar cuento
literario a escuchar los “cuentos”
rebuscados que los caballeros dicen a
las acicaladas damas para conquistarlas
en medio de los efervescentes tragos.
Con
pocas palabras esta joven hizo una síntesis interesante del ambiente de una
discoteca y cerró diciendo que al pasar de las horas los calificativos damas y
caballeros no aplica para la ocasión.
Pasan
las horas volando, en una mesa piden ron en otra aguardiente, en la barra cerveza.
El cansancio ya se empieza a sentir pues
está despierta desde las 6:00 de la mañana
y ya es la 1:00 am y todavía en movimiento.
“La
policía llega como de costumbre para hacer una requisa y anunciar que ya es la hora
reglamentaria para cerrar, ¡que alivio! Tan pronto cerramos lo primero que hicimos fue
cuadrar cuentas, pues el pago es diario,
pedimos algo de comida un taxi y cada
uno para su casita. En la noche me cuadro con propinas y todo más menos 60.000 mil pesos y el sábado es mejor, con
eso paso toda la semana”. Me comentaba.
Veo
que este trabajo cubre sus necesidades, ¿le agrada trabajar como mesera? Le
pregunté.
-“No
es que me guste, lo que pasa es que es difícil encontrar un trabajo donde uno
tenga tiempo para estudiar y gane lo suficiente para los buses y las
fotocopias, que en esta carrera piden bastantes, sin embrago, ya estoy
acostumbrada. Además como es en la noche, me queda libre la mitad del día para
adelantar trabajos del universidad que tenga pendientes o simplemente estudiar”
Dependiendo
de qué tantos gastos tenga para la semana esta comprometida estudiante hace los
turnos del domingo; de no ser así toma
ese día para descansar, apenas justo para una semana de estudio y un fin
de semana de trabajo. La vida cotidiana de esta joven tiene una agenda tan
apretada que no queda espacio para el esparcimiento. Cuando no es
estudio es trabajo. No obstante, esto no es impedimento para ella, cualquier
otra persona viviría quejándose, justificándose porque no tiene tiempo, pero
ella no. Ella se esmera por ser siempre la mejor. La presión, el estrés, el
cansancio no son obstáculos, son un motor que la empuja a ser cada día mejor y
lograr que las puertas a un mejor futuro se abran gracias a su preparación y
estudio.
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