Mi autobiografía
Sería injusta al decir que no recuerdo cosas positivas de mi primer grado en el colegio, de hecho tuvo que haber momentos buenos, que yo no los recuerde es otro cuento.
Bien dicen por ahí que las cosa negativas son las que dejan huellas más profundas en el alma.
Para recordar esa época de mi vida les contaré que estudié en la concentración escolar: Centro Piloto Simón Bolivar del barrio Comuneros aquí en Bucaramanga. Vivíamos un poco lejos, por lo tanto mi papá me llevaba al colegio en su bien más preciado, la bicicleta o burra, él me sentaba en la mitad cerca del manubrio con las piernas hacia un lado y nunca olvidaba la recomendación: "no meta los pies en la llanta porque nos vamos pal piso", efectivamente y haciendo honor a mi edad hice lo contrario, el resultado: metí el pie en los radios de la bicicleta, la cicla dio vuelta y nos fuimos al piso. Palabras proféticas de mi padre. Caímos en una alcantarilla. lo único que recuerdo es a mi papá encima mio y a unos mecánicos ayudando a levantarnos.
la siguiente imágen que llega a mi mente es mi carita hinchada, el labio reventado, el uniforme nuevo lleno de sangre y un vikingo para desinflamar.
Con tan solo 5 años no sabía qué era el abandono, sin embargo, cuando a mi papá no lo conmovió el verme en tal estado y optó por dejarme en mi primer día de clase, lo sentí en carne propia. !No podía creerlo, él me dejó¡ en lugar de llevarme de nuevo a donde mi mamá y consentirme todo el día.
¡bueno, era una niña!
Cuando pasaron los días me acostumbré, y luego era todo un paseo recorrer media ciudad en bicicleta para llegar al colegio.
Pasó el tiempo y llegaron mis hermanos Oscar y Juan Manuel. Los pusieron a estudiar en mi colegio.
Para esa época ya vivíamos más cerca y lo mejor que recuerdo de esos tiempos era que para el descanso mi papá nos llevaba a la once un segundo desayuno: caldo con huevo, arepitas fritas y café con leche. Aunque no aprovechábamos el recreo para jugar, todo lo compensaba el poder repetir de las deliciosas arepitas...
Una experiencia para no olvidar fue el día en que gané un concurso de dibujo en el que teníamos que hacer una tarjeta relacionada con la felicidad y la paz. Aunque no recuerdo cuál fue el premio sí recuerdo que la premiación fue en el patio de recreo y delante de todo el colegio, fue increíble.
En quinto grado recuerdo haber pasado la peor vergüenza de mi vida, hasta ese momento.
Para celebrar el día del amor y la amistad jugamos al amigo secreto. Cuando llegó el día de la entrega de regalos y le pedí a mis papás para el regalo me dijeron que no tenían plata, entonces apareció mi flamante medio hermano, cual bruja malvada. Me entregó un regalito y yo feliz me fui para el colegio. Llegó el momento de la entrega de regalos, vaya sorpresa cuando entrego mi regalo y resulta ser una panela envuelta. La profesora se puso furiosa y me sacó del salón. Aunque no me dieron regalo, eso fue lo que menos me importó, pues esa sensación de rechazo es imposible de olvidar. Me quedé afuera del salón llorando, avergonzada y sin comer torta.
Hoy pienso que la profesora lo pudo haber manejado de otra manera, pues era obvio que para esa actividad no había tenido la atención necesaria de mis padres y que siendo una niña no había actuado con mala voluntad.
pero bueno, no todo era tan malo, pues aunque me quedé sin amigos, afortunadamente ya estaban mis hermanos en el colegio y me la pasaba con ellos en el recreo.
Un día en el colegio no encontraba a mi hermano Oscar y me puse a buscarlo por todo el patio, que era grandísimo. Como no lo veía opté por ir hasta la parte de arriba donde había una piscina a medio llenar. Vi que él estaba discutiendo con unos niños. Depronto lo alzaron y lo empujaron al agua, fue terrible la sensación, él sólo tenía cinco años y no sabía nadar, yo corrí lo más rápido que pude y me lancé sin pensarlo. Afortunadamente logré sacarlo de la piscina y aunque él estaba muy asustado el asunto no pasó a mayores.
Estamos en octubre, mes que inevitablemente me remonta a la época en que me disfrazaba. Entre los disfraces que usé están: abejita maya, pitufina, ada madrina, princesa, palenquera (el último lo utilicé por tres años consecutivos).De este tiempo recuerdo las fiestas que hacían en el colegio, el recorrido por el barrio pidiendo dulces y la lluvia que solía caer todos los 31 de octubre a eso de las 8 o 9 de la noche. Me disfracé hasta los 9 años, pues me cansé de ponerme el disfraz de palenquera y de por si ya estaba grandecita ...
En ese momento nuestro hogar lo canformaban: mi papá, Jose Yebrail, mi mami, Socorro, mis hermanos Oscar, Juan Manuel ,y mi hermana Diana Milena, de quien recuerdo que era una bebecita hermosa, calva y gorda, como me gustan los bebés. Sin embargo, cuando pasaron los meses de nacida ya no era tan agradable, pues me ponían a cuidarla y entonces no podía salir a jugar como lo hacía antes. tiempo después nació mi hermana menor Yiseth carolina quien llegó para ocupar el lugar de la niña consentida.
No puedo pasar por alto algo tan importante y fue el hecho de que mis padres dejaron sus vidas en las manos de Dios y esto dio un vuelco en nuestras vidas, un cambio desde todos los puntos de vista positivo.
A eso de los 12 años mis hermanos varones estaban más grandecitos y más unidos, por lo tanto yo era su enemiga, así que discutíamos todo el tiempo y por todo. La casa se había convertido en un campo de batalla y cuando no me enfrentaba con mis hermanos era porque estaba ocupada discutiendo con mi papá, como ya lo saben.
Llegó el momento de buscar colegio para el bachillerato, en esos tiempos se presentaba examen para ingresar a la institución que uno eligiera. Yo tenía tres opciones: El Santander, El Pilar y El Jorge Ardíla Duarte. Pasé en el Pilar Y al Jorge Ardila, pero cuando fui a visitar el Pilar y vi que quedaba en el parque Centenario y que estaba que se caía, me decidí por otro. pensé, ingenuamente, que ya era suficiente con que mi casa estuviera para caerse como para que el colegio también.
Desde el primer día de clase me caracterizó la timidez, Sin embargo, el colegio tenía algo que me agradaba mucho y era que el énfasis era en bellas artes, entonces enseñaban materias como: artes plásticas, música, danzas y teatro. De ahí mi gusto por las danzas, que en parte me ayudó a dejar a un lado la timidez.
Respecto al nivel académico del colegio, hoy día pienso que fue pésimo. Unos ejemplos de ello son que ante la indisciplina de los alumnos de once el profesor de física optó simplemente por no dictar clase y ponerle cinco a todos para evitarse problemas. Claro está que para todos eso fue una maravilla ¡que equivocados estábamos!
En cuanto a español ustedes saquen sus propias conclusiones: lo único que recuerdo haber leído en todo el bachillerato fue El Principito, y ni decir de la pésima ortografía que tanto trabajo me ha costado corregir, acaso ningún profesor tenía la tarea de ayudarnos a corregirla. Pero bueno, no puedo culpar de todo al colegio, pues en mi casa no se manejaban buenos hábitos de estudio, no tenía ni un solo libro y nunca vi a mi papá, mamá o algún familiar leyendo algún libro.
Pero las falencias académicas a mi no me importaban, yo era feliz con las clases de danzas en el Dicas y en la Uis, pues el colegio tenía convenio con estas entidades y podíamos asistir a sus clases ¡fue una experiencia maravillosa!
También me inclinaba por el teatro y de hecho era muy buena.
En noveno y tras dejar la timidez a un lado logré ingresar al grupo de teatro.
Participé en tres obras maravillosas que incluían canto, baile y muchos cambios de vestuario. Las presentamos en distintos escenarios de la ciudad y para todos los del colegio era un privilegio estar en dichos montajes.
Para ese momento ya era un joven más desparpajada y extrovertida.
Bueno, como no podría saltarme mis inolvidables 15, les contaré como los viví. En ese año la mayoría de las compañeras cumplían los quince, entonces fue el año de los festejos y como en ese momento no había fiesta de quince sin bals y acompañantes, bailé como ocho bals. Lo mejor de todo eran los ensayos, la elección del vestido y porsupuesto, la fiesta. Tuve vestidos de acompañante color verde oscuro, verde agua, azul, beige, curuba, lila, etc.
Mi fiesta fue tal y como la esperaba, aunque hoy creo que fue muy cursi, en ese momento no pensaba igual. Fue con miniteka, acompañantes, globo en la mitad, entrega de rosas, silla de mimbre y cambio de zapatilla.
Aquí les presento a mi mami, esta mujer siempre se ha esforzado por darme cuanto esté a su alcance, como en el caso de mis quince, que trabajó por meses como modista y vendiendo almuerzos para hacerme la fiesta que ella soñaba para mí y que tal vez quiso siempre para ella.
En cuanto a mi papá, duró una semana poniendo la canción de "Quince primaveras" todas las mañanas, pueden imaginar la cursilería...ya saben de quien heredé no millones ni enseres sino lo cursi y llorona.
De ese día no cambiaría nada, bueno excepto el peinado, que era una bomba como de 30 centímetros de alta y flecos tipo cascada, no no no no.... que desastre, mejor ni pongo foto porque que pena.
Para ese tiempo no se usaba la lluvia de sobres, por lo cual tuve regalitos muy lindos: peluches, ropa, perfumes, cositas de oro y los infaltables porta retratos.
Como toda adolescente afiebrada, al lunes siguiente de la fiesta me puse las joyas que me habían regalado y bajándome del bus me atracaron, así que adiós regalos...
Llegó el momento de mi graduación. Fue el 28 de noviembre de 1997 en el salón rojo de Finsema. Ese día fue muy especial pues la ceremonia estuvo maravillosa. Recuerdo que mis papás estaban muy elegantes y mi mamá me regaló un anillo muy bonito.
En la noche celebramos con una reunión familiar y compartimos un momento agradable, aunque yo no hallaba el momento de que terminara para irme a la fiesta que habíamos organizado con mis compañeros de salón.
Pero no todo fue color de rosa, pues por diferentes inconvenientes, entre ellos que por indisciplinada casi no me graduó por español, no pude presentar el icfes en ese año y fue el primer tropiezo para no estudiar en una universidad seria desde el principio.
Respecto a los trabajos les haré un breve recorrido de mi experiencia laboral. Lo primero que hice fue trabajar como bailarina de un grupo animadores de fiestas infantiles; luego repartí volantes de la ferretería "Al Día" en la Avenida la Rosita con carrera quince, ahí duré como una semana solamente. Siguió mi experiencia como vendedora en una almacén de ropa deportiva en cabecera cuarta etapa, nada de especial que contar pues es un trabajo que, sin ofender a nadie, exige muy poco. Luego empecé como promotora de Filtros Drant, en cambiaderos de aceite. Pagaban relativamente bien, pero tenía un jefe terriblemente acosador, ya no sabía como sacarle el cuerpo a sus invitaciones o demostrarle que me incomodaba su coquetería. De repente salió con el cuento de que teníamos que viajar a Cúcuta para asuntos de trabajo. Fue tal mi desesperación que pedí una cita en el seguro y después de contarle las verdaderas razones y rogarle al médico, accedió a darme una incapacidad de tres días, exactamente el puente que supuestamente debía viajar. Pero no todo salió bien pues gran sorpresa me llevé cuando estando desprevenida en mi casa vi llegar a dicho caballero con una canasta de frutas para "la supuesta enferma", la situación fue tan obvia que mi jefe sólo me entregó las frutas, cruzamos unas pocas palabras y salió con una cara de disgusto que no se imaginan. El siguiente lunes a primera hora pasé mi carta de renuncia a la agencia de empleo y no lo volvía ver.
En medio de una desorientación total, pues no sabía a ciencia cierta qué quería hacer con mi vida, empecé nuevamente a buscar trabajo. Hoy día atribuyo todo lo anterior a no tener definido un plan de vida, un proyecto, metas, pues siendo ya mayor de edad no me había trazado ni un solo objetivo y solo me dedicaba a vivir el día a día. He ahí el importante papel que juegan los padres en la formación de sus hijos, ya que son ellos los encargados de guiar y poner un alto en el camino en la vida de sus hijos si así lo requieren.
Tiempo después encontré trabajo como secretaria en una fabrica de pasta llamada Casali, de donde salí porque la vendieron y cambiaron a todo el personal. No duró mucho el descanso pues mi ex jefe me recomendó en otra empresa donde preparaban y vendían arepas precocidas, allí me desempeñaba como auxiliar contable. Pero si de algo me sirvió trabajar allí no fue precisamente para aprender contabilidad, sino para darme cuenta del desaseo con el que preparaban los productos. No exagero al decir que habían ratas que parecían gatos, y que las empleadas se la pasaban descalzas, no usaban guantes ni gorros y que todo permanecía en total descuido. Eso sí, las arepas se vendían súper bien en Mercadefam de cabera y en el Vivero, sin saber la gente que clase de productos estaba consumiendo, basta con decirles que en dos ocasiones encontré ratas muertas debajo de mi escritorio.
En medio de este trance de empleos mi hermana Diana, que estaba cursando séptimo grado en un colegio privado empezó a hablarme de un profesor que, según ella, me mandaba saluditos, ya que al verme en una foto que tenía mi hermana yo le había parecido agradable.
Mi hermanita se había puesto tan cansona que opté por seguirle la corriente y responderle los saludos al profe Giovanny. Luego de esto empezamos a hablarnos por teléfono y me pareció muy simpático.
Poco tiempo después nos conocimos personalmente cuando fue a visitarme a mi casa, ese día me llevó unas almendras, precisamente las que no me gustaban, pero las recibí con agrado. Duramos poco tiempo de amigos y el 9 de septiembre del 2002 nos cuadramos en el mirador de las hormigas, con un beso súper sensacional que me dejó enamorada, así suene cursi, ji,ji,ji.
Nuestro noviazgo duró 1 año y cuatro meses. Decidimos casarnos el 31 de diciembre y la boda fue el 18 de enero, eso muestra de nuestro acelere, ¡18 días para preparar una boda!
De nuestro noviazgo puedo decir que fue muy intenso, estábamos juntos todo el tiempo. Recuerdo que me encantaba la loción que él usaba y por eso me gustaba mucho abrazarlo, parece algo simple pero si hoy, diez años después, percibo esas fragancia mi mente se desplaza en el tiempo y recuerdo automáticamente aquellos inolvidables momentos.
En el año larguito que duramos de novios no pasaron más de dos días sin que nos dejáramos de ver. Eramos muy fiesteros y todos los fines de semana teníamos algo que hacer, paseo, fiesta, comida , salida a cine, cualquier otra cosa; razón por la cual tenía a mi mamá al borde de la desesperación.
Ya casados nos mudamos a Piedecuesta. Esa experiencia de tener por primera vez un espacio propio donde lo poco o mucho que tengas es tuyo y fue lo que tu escogiste es muy gratificante y ahí es donde aparece ese tan nombrado "sentido de pertenencia" que tanto nos falta cuando estamos en la casita de los papitos...
Para esa fecha trabajaba en Papenal, una distribuidora de artículos de papelería. Allí lo malo era mi jefe, una mujer que pensaba erróneamente que uno no tenía vida propia y que todo debía girar entrono al trabajo, osea su empresa. No puedo negar que aprendí muchas cosas pues fue una experiencia enriquecedora, sin embargo, las cosas no terminaron bien pues así como ella yo también era de temperamento fuerte y lo que no me gustaba lo refutaba de inmediato y más cuando veía que se pasaba de sus límites, con decirles que hasta llegamos a una citación en el Ministerio de trabajo.
De ahí siguieron dos o tres trabajos más que no tiene nada en particular para contar.
Por otra parte, en el aspecto emocional estaba feliz con mi nuevo estado civil y a los dos años de estar casados encargamos nuestro primer bebecito; Juan Felipe. Es este mono precioso que les presento a continuación.
Mi nené nació el 13 de febrero de 2004.
El embarazo fue muy tranquilo excepto por el momento del parto, pues el la clínica se demoraron demasiado para atenderme y el bebé se meconio, razón por la cual él y yo tuvimos que permanecer internados por cinco días mientras nos hacían un tratamiento.
Lo más triste fue que a él lo trasladaron solito a la Materno Infantil y yo me quedé en la Clínica Bucaramanga donde mi esposo cada dos horas tenía que recoger la leche materna que yo había recogido y llevársela al bebecito para darsela en tetero.
Esos días fueron terribles, pero gracias a Dios el bebé se recuperó y pudimos llevarlo a casa para iniciar nuestra tarea como papitos.
Los primeros días son muy estresantes y agotadores pues todo gira en torno al bebé, pero luego ya las cosas se relajan un poco y seuno empieza a disfrutar de esa mágica experiencia de ser mamá sin tanta presión.
Todo el proceso de ver crecer a los hijos es maravilloso, sin embargo, para mí la edad más bonita de los bebecitos es cuando tienen entre 7 y 10 meses, más o menos cuando se sientan y empiezan balbucear. Es la edad perfecta donde no son ni tan pequeños para dormir todo el día pero tampoco están tan grandes para molestar demasiado. suena cruel pero verdadero.
Durante este tiempo y hasta que el niño tuvo 1 añito y medio dejé de trabajar y estuve dedicada sólo a cuidarlo.
Cuando llegó el momento de empezar a trabajar de nuevo llegó la estrellada. pues nada peor que dejar tanto tiempo sin laborar, ya que cosas tan usuales como hacer una hoja de vida o asistir a una entrevista se convierten en todo un trauma. Sin mencionar la frustración que se siente cuando al hacer la hoja de vida llega el item: "Estudios Realizados", y queda la hoja casi vacía. Esto me motivó a estudiar Psicología Social. Pero ese entusiasmo me duró poco, pues a parte de la dificultad económica se convirtió en prioridad buscar trabajo de tiempo completo. Fue cuando opté por pedirle trabajo a una vecina que trabajaba como vendedora para la compañía Jhoson y Jhonson. Ella me colaboró dándome trabajo como impulsadora de Sundown en una temporada de diciembre. Debido a los buenos resultados y a mi desempeño me dejaron fija en los almacenes Éxito.
No puedo decir que fue una mala experiencia ni una mala compañía, pues aunque la contratación era por una agencia de empleo teníamos algunos beneficios, por ejemplo: en los cuatro años que estuve trabajando para Jhonson no compré nada de aseo personal ni para mí ni para mis hijos, ya que nos daban cada dos meses una ancheta con los productos necesarios. Durante el año hacían concursos que nos permitían ganar premios y acumular dinero en bonos y a fin de año la ancheta de nosotros era la mejor de todas las compañías, cada producto que venía era por docena o media docena mínimo. Pero eso no era lo más importante pues al fin y al cabo solo eran cosas materiales, sin embargo, lo mejor que tenía esa compañía era el trato de los jefes para con los empleados.
Estando trabajando quedé embarazada de mi segundo bebé, David Santiago, que aunque no estaba planeado si llegó fue porque esa fue la voluntad de Dios.
Ese embarazo fue un poco más complicado porque como debía estar mucho tiempo de pie y en ocasiones hacer fuerza se me complicó un poco y tuve muchas dolencias.
Mi bebé nació el 15 de julio de 2006.
Pasé el tiempo de maternidad reglamentario con él y tuve que regresar a mi trabajo.
Ya con dos hijos se empezó a tornar más difícil sacar el tiempo necesario para el trabajo y para el hogar, por lo cual empecé a descuidar un poco el trabajo y a su vez a perderle cariño, pues me parecía triste estar trabajando las fines de semana, días especiales, navidad, etc. porque como eran temporada... mientras que en los almacenes todos estaban de compras con sus familias compartiendo a mi me tocaba trabajar.
No sé si recuerdan ese dicho de "no hay mal que por bien no venga", pues ese aplica a lo que sucedió a continuación.
Como los almacenes Éxito empezaron a manejar sus propios operadores ya no era necesaria una mercaderista para cada almacén, entonces se dio el común "recorte de personal", en este caso yo.
Pero lo triste de esto fue que después de cuatro años de trabajar allí, me di cuenta que al diligenciar nuevamente una hoja de vida el espacio de estudios realizados seguía igual pero mi edad si había aumentado cuatro años. Así es que tomé la decisión y con el apoyo de mi esposo empecé a estudiar.
Al momento de inscribirme en la Uis no tenía claro ni que quería estudiar, solo rondaban en mi mente dos opciones: Trabajo Social o alguna Licenciatura. Esta última fue la seleccionada.Para ser sincera esta decisión fue como al pinochaso pues mi hermana, quien me hizo el favor de consignar e inscribirme, me llamo a último momento para preguntar por cual de las dos me decidía y en dos minutos elegí Licenciatura en español.
Sin embargo, pienso que la presión actuó bien pues no me arrepiento de mi elección.
De mi vida universitaria puedo contarles que al principio me dio súper duro, ya que dejar de estudiar doce años es casi como empezar de cero.
El primer día de clase tuve taller de lenguaje y salí tan decepcionada que me puse a llorar como una niña chiquita de ver que no me acordaba ni cuales eran las palabras agudas, graves y esdrújulas.
La tarea a seguir fue ponerme a estudiar con libros de bachillerato y poner todo mi empeño en que este reto no me quedara grande.
En cuanto a la "vida social" que se encuentra en la universidad he conocido muy poco, pues creo que tengo otras prioridades y sería injusto quedarme departiendo con amigos cuando en mi casa me esperan mis hermosos hijos y mi esposo. Aunque no niego que me hubiese gustado el haber hecho las cosas en el orden adecuado, primero estudiar, y luego lo siguiente, creo que si tomé ciertas decisiones en el pasado que hoy debo enfrentar con mucha responsabilidad y ante todo otorgándoles el valor y la prioridad que les corresponde.
Hoy siento que lo mejor que me pudo pasar fue haberme quedado sin trabajo, pues gracias a esto decidí iniciar mis estudios y no me refiero solo estudiar por obtener un título sino además porque ya comprendo la importancia que tiene la educación, en todos los aspectos, cuando de formar a nuestros hijos se trata. ¡Como exigirle a ellos que se preparen y estudien cuando sus padres no lo han hecho!
Hoy día curso sexto semestre, y aunque me falta casi la mitad de la carrera me siento muy orgullosa pues no es fácil cumplir como esposa, mamá y estudiante.
No puedo hablar de mi estudio sin mencionar a mi querido esposo, él es ingeniero de sistemas y desde siempre ha trabajado como docente de informática gracias a una especialización que realizó. Trabaja en un colegio oficial rural y cada día se ve más enamorado de su trabajo. Hasta el momento él me ha apoyado económicamente en todo y mi familia que me ha ayudado incondicionalmente cuidándome a los niños en el tiempo en que no están en el colegio y coinciden con que yo estoy en clase.
Con el pasar de los años he aprendido muchas cosas, entre ellas a tratar de mantener bien la relación con todos mis familiares. Valoro más a mi madre , trato de no discutir con mi papi , hablo un poco más con mi hermanos,entre ellos Oscar, quien como es policía permaneció ciertos años lejos y por eso nos distanciamos un poco, sin embargo, poco a poco se ha ido rompiendo el hielo. Ya se estableció hace cinco años aquí y se casó hace dos. ÉL es muy callado y reservado con sus cosas, se preocupa mucho por su apariencia y le gusta jugar fútbol.
De mi hermana Diana les cuento que es muy calmada, sensata, inteligente y lo más importante: mi mejor amiga, de lo cual me siento orgullosa, pues son muy pocas las personas que logran una muy cercana relación con sus propios hermanos. Aunque ella si es muy reservada con sus cosas yo siento toda la confianza para contarle las mias y aceptar sus consejos. No me equivoco al decir que adora a mis hijos y que en mi tarea como madre ella ha sido de gran ayuda.
De Liseth, mi hermana menor, debo decir que tiene un temperamento muy fuerte y hasta me recuerda a mí cuando tenía su edad y vivía con tanta inconformidad. Es una mujer muy bonita, amable, desinteresada, sincera, discreta, ella también me ayuda mucho con mis hijos y su consentido es el menor. Hasta el momento no se la comprobado novio "mentiras, no ha presentado ningún novio". Eso si, es rumbera como yo. Hace poco presentó lo papeles para irse para la policía y sólo estamos a la espera de la respuesta para saber si se va o no. Espero que todo le salga bien pues eso es lo siempre le ha gustado aunque no quisiera que se alejara de nosotros.
Hasta el momento les he hablado de las cosas y personas importantes que hacen parte de mi vida, pero no he ahondado en mis gustos y en cómo considero que soy y para esto empezaré por contarles acerca de mis gustos. Mi plato preferido es la ensalada rusa con mucho pollo, papita picada y mayonesa. Me encanta el jugo de mora y el plato que más me gusta preparar son los frijoles.
Ahora que hablo de la ensalada rusa recuerdo que mi mamá me la preparaba en todos mis cumpleaños, día en el que mi papá me despertaba haciéndome cosquillas en los pies y cantándome esta canción:
Que lindos recuerdos!
Como ya había mencionado me encanta bailar, especialmente música salsa, creo que una de las cosas en las que nos la llevamos súper bien con mi amorcito es bailando.
Mi color favorito es el azul y el fucsia.
Nací en el mejor mes de todo el año, diciembre, mi mies favorito todo lo que implica, la comida, regalos encuentros familiares, amor, fiesta, sentimientos de reconciliación, etc. Además, es el mes en que cumple años mi hermana Diana, mi esposito, mi hermano Juan y por supuesto Yo.
Soy una mujer amorosa, tierna, leal, muy sensible, llorona, amable, servicial, alegre.
Poco a poco le he tomado gusto a la lectura. Me gusta escribir, aunque tengo problemitas con la ortografía y puntuación, claro que debería darme pena decirlo pero bueno aquí no se trata de aparentar.
Soy terriblemente impuntual pues me cuesta mucho llegar a tiempo así me lo proponga.
En muchas ocasiones paso por grosera pues aunque me gusta ser sincera y frentera no sé cómo decir las cosas de una manera más sutil.
Me fascinan las fiestas, reuniones familiares, celebrar los momentos especiales y gracias a esto mi familia se burla de mí y hasta me pusieron un apodo: Xiomara tours.
Cabe aquí resaltar la importancia que le otorgo a la familia pues creo que no hay nada que más importante que la unión y el apoyo que debe existir en un hogar. Por mi parte amo profundamente a la mía.
En cuanto a la universidad, les cuento que he tenido muchas experiencias, la mayoría positivas. No podría dejar atrás paros que pienso que son el precio que toca pagar para estudiar en esta gran universidad.
En este momento estoy en el sexto semestre y acabamos de pasar por un receso de tres meses, aunque en esta ocasión era con justa causa. Lo que más me molestó fue que con los excelentes profesores que tengo este semestre ya habíamos empezado con un ritmo de trabajo que inevitablemente se vio afectado.
Uno de estos docentes es el profesor Wilson Gómez quien en su asignatura : Taller de didáctica de la lengua materna I, nos invitó, a demás de crear este blog, a ver ciertas películas en las que hemos encontrado además de un momento de esparcimiento grandes enseñanzas.
Ver películas es uno de mis planes preferidos para los fines de semana, claro que las películas que veo por lo general son las que está en cartelera, o sea, ninguna de las que nos ha recomendado el profe.
Bueno, creo que son muchas cosas las que podría escribir sobre mi vida, sin embargo, resumo diciéndoles que este blog me sirvió para darme cuenta que soy feliz con mi vida, que cuando lo leí, Me di cuenta que son más los aspectos positivos por los que he pasado. Me sirvió para plasmar en él algo de las personas que más quiero y que son el eje de mi vida: mis hijos, recuerdo cada ocasión que, mientras duermen, los abrazo, los beso y huelo ese rico olor que los caracteriza y siento que mi corazón se hincha de amor por ellos. Los veo tan lindos, tan perfectos, que siento que soy bendecida por Dios.
Mi esposo, al que amo profundamente, y con quien trabajo día a día para darles un buen hogar a nuestros hijos.
Mis papitos, que como siempre, me quedo corta para expresarles mi amor y gratitud. Ya llegará el momento en que les pueda retribuir todo lo que han hecho por mí.
Mis hermanos, motivo de orgullo y amistad, ya que además de la sangre nos une el sentimiento de amistad
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